Engineering Analysis and Management to Reduce Risks

(Introduction to the scope of the 2011 CAETS Convocation Program)

CAETSIn the context of this CAETS Convocation, we will define Risk as an event that if it occurs, it will have a negative (or sometimes positive) and substantial impact on the environment and its inhabitants.

Risks are normally addressed in two dimensions:

  • Probability of occurrence
  • Impact if and when it occurs

To reduce or mitigate a risk, both dimensions must be managed.  Ideally, reducing the probability of occurrence is the most effective deterrence.  Even tough there are very few options to do so for natural phenomena, there are many more for man made installations that may be a risk.

In all cases, impact can be reduced, by different means:

  • Designed-in elements that direct, deflect, slow down, resist, contain, the matters that cause damage.
  • Early preparation to reduce losses and speed recovery.

A third dimension is post-occurrence and is directed to salvage, damage control and recovery.

In all of these dimensions of risk, engineering is a key player.

CAETS members are invited to participate and propose actions to reduce risks, considering four areas of concern:

  1. Hydrological related risks, mostly flooding.
  2. Seismic related risks.
  3. Man caused risks, focused on oil and gas.
  4. The new set of skills that engineering must develop to appropriately meet the challenges presented by the ongoing climate change.

The first two areas of concern deal with nature initiated phenomena.  However, man’s actions can increase or reduce the associated risk, as for example in the location of population centers, or the way river crossing installations affect its behavior during extreme conditions.

The third area of concern may deal with the difference of risk assessment during design for an oil installation as compared, for example, with a nuclear installation.  Recent events show that impact of oil spills and gas leaks can cause severe damage to the environment and population, while design standards are far from the restrictions of a nuclear facility.

Finally, climate is changing.  Regardless of its causes −still an ongoing debate− and the means to reduce it, there is change and it has an enormous inertia.  How should engineers deal with that?  How will it affect the knowledge base of engineering?  How should new engineers be educated?  What new engineering disciplines may be needed?

Contributions may focus on one or more of several areas of knowledge regarding the reduction of risk, in the context stated above, such as:

  • Identification and assessment of risk
  • Operational experience and feedback, especially in those technologieswhich are least tolerant of failures
  • Operational experience and feedback, especially in those technologieswhich are least tolerant of failures
  • Asset health monitoring and management, in the context of risk minimization
  • Policy and regulation
  • International collaboration in search of robust solutions for riskmanagement and minimization
  • Changes in engineering education
  • New or emerging engineering disciplines
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3 Respuestas a Engineering Analysis and Management to Reduce Risks

  1. Jorge Sosa Pedroza dijo:

    Los efectos de los riesgos naturales pueden reducirse si es posible detectarlos a tiempo, por ejemplo los huracanes. México no cuenta con un sistema meteorológico moderno que le permita conocer de antemano la creación de los huracanes y depende de terceros en ese sentido. La prospección desde el espacio es la mejor manera de hacerlo, por lo que deberían hacerse esfuerzos, para establecer todo un proceso de análisis de información de satélites meteorológicos, e incluso buscar contar con uno.
    Por otor lado, aunque no está todavía comprobado, esxiste la teoría de emanación de radiación de un elemento en la corteza terrestre, que se presenta cuando va a haber terremotos. INvestigación al respecto podría ser muy útil.

  2. Ramiro Mendoza Rentería dijo:

    El desarrollo industrial y tecnológico de las sociedades modernas ha puesto en evidencia la presencia de riesgos que van más allá de los naturales conocidos hasta ahora por la humanidad. A los clásicos riesgos ligados a los elementos naturales como inundaciones, incendios, sequías, etc., se agregan en la actualidad aquellos que son producto exclusivo de la actividad humana.
    Incluyo la idea de que los riesgos no son parte de la fatalidad o el destino, sino que son opciones que el ser humano realiza. Este elemento distingue el riesgo del peligro, que aparece como un evento incontrolable y fuera del campo de acción del individuo.
    En la medida en que la gestión del riesgo está referida al manejo de la incertidumbre, la misma constituye un proceso de aprendizaje organizacional. Dado que los actores no cuentan con modelos establecidos de comportamiento a los cuales ajustarse, deben construir, en la marcha, los mecanismos y las actitudes para afrontar estas situaciones. Discutir la gestión del riesgo implica centrar nuestra atención en las condiciones que se requieren para que este aprendizaje pueda lograr resultados positivos en términos de minimizar los riesgos o de llegar a niveles aceptables del mismo.
    La existencia de una “cultura de riesgo”, hace referencia a que la percepción y la actitud de los individuos en relación al riesgo no son homogéneas entre los diferentes sistemas. Esta cultura determina la percepción que tienen los actores del riesgo, y la valoración que hacen del mismo.
    Cuanto más desarrollada esté esta “cultura de riesgo”, el proceso de aprendizaje será más accesible y tendrá más utilidad para los todos.

    “El peor riesgo es aquel que nadie identifico o le dio la atención debida”

  3. José F. Albarrán dijo:

    El cambio climático atrae poderosamente la atención. Difícilmente podría no hacerlo, pues las frecuentes noticias de desastres que afectan a grupos de la población mundial, exacerba la conciencia de nuestra propia fragilidad ante los exabruptos del planeta que habitamos.
    Si no hubiera más elementos –que sí los hay– éste sería suficiente para modificar la formación de los nuevos ingenieros. Sin embargo, el cambio climático es quizás el más percibido de muchos cambios simultáneos y que por natural asociación y sinergia, impulsarán transformaciones a la manera en la que debemos formar a los futuros ingenieros.
    Los desastres que conocemos casi a diario coinciden con fenómenos naturales de fuerza extraordinaria y a los que –con simpleza digna de mejores causas– culpamos de las desgracias. Quizás nuestro embeleso ante la fuerza de la naturaleza nos oculta la activa participación de otros fenómenos.
    Pasamos por alto que hoy conocemos los sucesos en cualquier parte del planeta, tan solo unos minutos después del evento. Que en menos de 24 horas tenemos noticias por escrito, audio y video, recuentos preliminares de daños y entrevistas con supervivientes o rescatistas. Que hace menos de 5 décadas, algunas de estas noticias hubieran pasado desapercibidas o bien se hubieran conocido días después, tamizadas por la perspectiva que da el tiempo y principalmente en medios escritos.
    Damos por descontado que la gran mayoría de los eventos catastróficos son registrados con detalle y presentados en forma estadística por diversos medios, mientras que en siglos anteriores, los eventos registrados eran mucho menos y con menos datos confiables.
    Rara vez consideramos que la población mundial se ha quintuplicado en los últimos cien años y que por lo tanto hay más núcleos poblacionales susceptibles de ser afectados por fenómenos naturales.
    Tampoco tomamos en cuenta que los humanos hemos afectado nuestro medio de más maneras que la mera emisión de gases: hemos modificado cauces de ríos, hemos construido en zonas bajas (susceptibles a inundaciones) y en zonas altas (deforestando y cambiando la estabilidad del suelo). Estas afectaciones han cambiado el comportamiento de los cauces hidrológicos y de los suelos, siendo en parte causa de las inundaciones y deslaves que han afectado a miles de personas.
    Igualmente, nunca se tuvieron tantas herramientas para auxiliar prontamente a los damnificados: imágenes satelitales, aviones, helicópteros, plantas de agua potable y energía portátiles, alimentos empacados para mantenerse sin refrigeración, vacunas, antibióticos, herramientas para diseñar y administrar logísticas complejas en muy poco tiempo.
    ¿Cómo debe afectar este conjunto de cambios, tanto naturales como causados por el hombre, y la combinación de ambos, la formación de los futuros ingenieros?
    Para empezar, se admite universalmente que cada vez hay más conocimiento especializado. Thomas Fuller calcula que el conocimiento está duplicándose cada 10-15 años. ¿Significa esto que los ingenieros deben estudiar más tiempo? La respuesta es un indudable sí. Sin embargo, no alcanzaría el período de educación profesional para cubrir el nuevo conocimiento.
    En efecto, la dinámica del crecimiento del conocimiento nos obliga a aprender continuamente.
    ¿Qué es entonces lo que deberíamos enseñar a los alumnos de ingeniería durante su formación profesional universitaria?
    Yo creo que debemos enseñarles a ser ingenieros. Y para hacerlo, debemos revisar cómo lograrlo.
    El Informe Delors, dado a la UNESCO hace más de una década, plantea cuatro pilares de la educación:
    • Aprender a ser
    • Aprender a hacer
    • Aprender a aprender
    • Aprender a convivir
    El curriculum de ingeniería debería contener esos cuatro pilares.
    El período educativo debería ser menor al actual, y al mismo tiempo facilitar más la educación contínua; enfocar las áreas más especializadas a la etapa posterior a la carrera universitaria.
    El mayor obstáculo para transformar la educación de la ingeniería está en el cláustro académico, con gran parte de sus miembros ubicados en su zona de confort. Un número muy alto de profesores prefiere mantener sus costumbres, sus apuntes, sus métodos unidireccionales de comunicación. Probalmente sean muy pocos los dispuestos a aprender —¡ojalá nos hubieran enseñado a aprender!— nuevas formas, nuevos temas. Sin embargo, el progreso siempre se ha dado por los pocos que se atrevieron.

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